El 29 de diciembre de 1721 el matrimonio formado por François Poisson y Louise de la Motte fueron padres en París de una niña a la que llamaron Jeanne -Antoinette. Esta criatura de la cual se dice era hija biológica de Le Normand de Tournehem, hombre de fortuna dedicado a las finanzas, ( de hecho fue su padrino encargándose de su educación y la de su único hermano Abel ), estaba destinada a ocupar un lugar muy importante en la fastuosa Corte de Versalles ya que con el tiempo se convirtió en la amante del rey Luis XV.
Su padre oficial era un ser tosco y maleducado, hijo de un tejedor del distrito de Langres, situado al este de Francia famoso por sus quesos. Tipo espabilado y sin muchos escrúpulos se hizo con una buena posición, pero debido a que sus negocios no eran muy limpios tuvo que huir a Alemania para escapar de un asunto turbulento, allí permaneció ocho años.
La madre de Jeanne Antoinette era “una bella mujer de cabello oscuro, con la piel muy blanca, una de las más hermosas mujeres de París, con una gracia y una simpatía extraordinarias”. Texto sacado literalmente de crónicas de la época. Por lo que no es de extrañar que tuviera sus aventuras amorosas, si nos damos cuenta como debía ser monsieur Poisson, ya que su marido más que un pescado ( poisson en español significa pescado ) era un merluzo.
Madame de Pompadour fue educada en un grado de exquisitez absoluta, todo pagado por su padrino ¡ claro !. Aprendió música, le encantaba leer y el teatro, además cantaba muy bien ya que también recibió clases de canto y de pintura. Entre sus habilidades estaba la de tallar piedras preciosas. En su niñez hasta los doce años estuvo interna en el convento de las Ursulinas de Poissy.
En la intimidad se le llamaba Reinette, una pitonisa le dijo a su madre que su hija sería la amante de un rey, ¡ Acertó !.
Cuando Jeanne- Antoinette tenía veinte años años era una de las jovencitas más hermosas y encantadoras de París. Alta ( más que la media ), con el óvalo de la cara perfecto, un cutis finísimo, la piel muy blanca, de boca sensual con dientes perfectos, nariz bien formada, poseía unos ojos grandes en el que su color a veces tiraba a gris y otros a azul, largas pestañas y el pelo castaño claro casi rubio. A parte de ser muy elegante y tener una figura esbelta.
A todas estas cualidades físicas se les sumaba su gran inteligencia, dulzura y educación.
Por lo que su rico padrino le buscó un marido, para ello pensó en su canijo sobrino un hombre muy adinerado llamado Charles Guillaume d´Etoiles , digo canijo pues era muy poquita cosa, eso sí tenía fama de ser un hombre honrado y de fortuna.
El sobrino se prendó de la esposa que su tío Le Normant le había buscado. En 1741 se casaron, fijando su residencia entre el hotel Gesures en la Croix des Petits Champs en París y el castillo de Etoiles, en los preciosos bosques de Senart.
Tuvieron dos hijos el mayor en 1742 un niño que murió de muy pequeño, en 1744 nació Alexandrine su única hija. Formando un matrimonio feliz en el que los dos se amaban, sobre todo él adoraba a su mujer.
En los bosques de Senart cazaba Luis XV con frecuencia, entonces era costumbre que las las señoras fueran a observarle ( el rey era muy apuesto ), madame de Etoiles no iba a ser menos. El monarca se fijó en la hermosa dama que le seguía sentada en su carroza, ella era la futura marquesa de Pompadour.
Luis XV se había casado a la edad de quince años con la princesa polaca María Lezinska, hija del ex rey de Polonia Stanislas Leczinsky. María era casi siete años mayor que él, fue un matrimonio impuesto ya que ella no tenía fortuna y gozaba de poco prestigio familiar, no obstante no encontraron otra más adecuada ya que corría prisa por casar a Luis, la infanta española en la que se había pensado en principio era muy niña para contraer matrimonio.
Luis XV frunció el ceño pero aceptó.
Tuvieron diez hijos, con lo cual cuando Luis XV tenía treinta y cuatro años la reina estaba hecha una anciana, a pesar de haber llegado a ser un matrimonio dichoso, se rompió por la diferencia de edad ( entre otras cosas ), en aquella época más notoria.
Se dice que madame de Pompadour y el rey se conocieron en la fiesta que se dio para celebrar la boda de su hijo el delfín con la infanta española María Teresa hija de Felipe V de España.
Otros dicen que fue en una fiesta de disfraces, el caso es que el apuesto rey y la dama se enamoraron, fue cuando Jeanne- Antoinette deja a su desconsolado marido para irse a vivir a Versalles, a unos apartamentos cerca de los que ocupaba el rey, los cuales se comunicaban por una escalera que tenía una especie de ascensor que funcionaba por medio de una polea y una cuerda, los lacayos tiraban de ella para hacerlo funcionar.
Previamente ” la Pompadour” había sido presentada en la corte a la reina, ( que sabía que era la amante de su marido pero se hacía la tonta ), más le valía así, a la esposa de Luis XV no le desagradaba la dama ( como otras anteriores que tuvo el rey, las hermanas Neslé que eran de armas tomar tratando a la reina con desaire).
Se le había concedido el marquesado de Pompadour y el ducado de Ménars. Además de ser nombrada dama de la reina, a la que siempre trató con respeto, cosa que a la reina le agradaba.
Cinco años duraron los amoríos carnales del rey y de la marquesa, de 1845 a 1850. Se convirtió en la mujer más poderosa de Versalles. Cuando se terminó su relación amorosa continuaron con una férrea amistad, el rey la tenía gran aprecio, nunca abandonó sus apartamentos de la corte, influyendo en política y en muchas decisiones reales.
Fue una excelente anfitriona, en su mesa se deleitaban los mejores manjares, haciendo que sus invitados se sintieran como en casa cuando estaban en sus deliciosas veladas. Entre ellas la propia reina, la cual era una glotona recibiendo dos veces la extremaunción a causa de sus excesos con la comida.
Le gustaba la cocina, de hecho hay varios platos dedicados a ella, en su tiempo no era usual que una señora entrara en los fogones, ella lo hacía para crear sus propios platos.
Como ejemplo tenemos las codornices o los lenguados a la Pompadour, el cordero y los espárragos con una salsa de su invención que entre otras cosas lleva huevos y va al “Baño de María”.
Creo su propio estilo como la reina María Antonieta, el rosa Pompadour en la porcelana de Sévres se llama así en honor a la marquesa, ella impulsó la creación de la fábrica en 1756.
Murió a los cuarenta y tres años, siempre había tenido una delicada salud desde muy joven.
¿ La causa ?, parece ser que la tuberculosis, aunque hay autores que aseguran que los potingues que utilizaba para maquillarse y disimular la enfermedad y en consecuencia su lamentable estado, ( terminó minándola ), eran tóxicos y aceleraron su óbito. Era muy presumida, no quería que nadie la viese tan estropeada y ajada, con lo que se acicalaba diariamente por si el rey acudía a visitarla como hizo hasta el fin de sus días, o lo hacían sus amistades.
La muerte le vino el 15 de abril de 1764, en Versalles. Tuvo el privilegio por expreso deseo del rey de morir en el palacio, hasta entonces solo podían hacerlo los miembros de la familia real.
El rey la vio partir en una carroza fúnebre tirada por caballos con gualdrapas de moiré de plata. El cortejo se dirigía a París a sus funerales en Notre Dame totalmente tapizado de crespones negros. Es cuando Luis XV se dirige al balcón con lágrimas en los ojos y al ver partir el féretro, que contenía los restos de la que había sido la mujer más importante de su vida; le dice a su ayuda de cámara ” He aquí los únicos deberes que he podido rendirle”. Al él no le estaba permitido acudir a su entierro.
Fue sepultada en París, en la iglesia de los Capuchinos, posteriormente desaparecida.
Si ustedes van a la capital del Sena y visitan la rue de la Paix, su tumba está aproximadamente bajo el actual número tres de esta calle tan ” chic”.
La iglesia fue derribada, parecía que tenía que ser así. Madame de Pompador signo del refinamiento no podía descansar mejor que debajo de una avenida de lujo cerca a la plaza de Vendôme, llena de modistos, joyerías y glamour.
Quiero recomendar el libro de Nestor Luján ” La otra marquesa de Pompadour”, su lectura me ha ayudado mucho a conocer la figura de esta dama.











