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El 29 de diciembre de 1721 el matrimonio formado por François Poisson y Louise de la Motte fueron padres en París de una niña a la que llamaron Jeanne -Antoinette. Esta criatura de la cual se dice era hija biológica de Le Normand de Tournehem, hombre de fortuna dedicado a las finanzas, ( de hecho fue su padrino encargándose de su educación y la de su único hermano Abel ), estaba destinada a ocupar un lugar muy importante en la fastuosa Corte de Versalles ya que con el tiempo se convirtió en la amante del rey Luis XV.

Su padre oficial era un ser tosco y maleducado, hijo de un tejedor del distrito de Langres, situado al este de Francia famoso por sus quesos. Tipo espabilado y sin muchos escrúpulos se hizo con una buena posición, pero debido a que sus negocios no eran muy limpios tuvo que huir a Alemania para escapar de un asunto turbulento, allí permaneció ocho años.

La madre de Jeanne Antoinette era “una bella mujer de cabello oscuro, con la piel muy blanca, una de las más hermosas mujeres de París, con una gracia y una simpatía extraordinarias”. Texto sacado literalmente de crónicas de la época. Por lo que no es de extrañar que tuviera sus aventuras amorosas, si nos damos cuenta como debía ser monsieur Poisson, ya que su marido más que un pescado ( poisson en español significa pescado ) era un merluzo.

Madame de Pompadour fue educada en un grado de exquisitez absoluta, todo pagado por su padrino ¡ claro !. Aprendió música, le encantaba leer y el teatro, además cantaba muy bien ya que también recibió clases de canto y de pintura. Entre sus habilidades estaba la de tallar piedras preciosas.  En su niñez hasta los doce años estuvo interna en el convento de las Ursulinas de Poissy.

En la intimidad se le llamaba Reinette, una pitonisa le dijo a su madre que su hija sería la amante de un rey, ¡ Acertó !.

Cuando Jeanne- Antoinette tenía veinte años años era una de las jovencitas más hermosas y encantadoras de París. Alta ( más que la media ), con el óvalo de la cara perfecto, un cutis finísimo, la piel muy blanca, de boca sensual con dientes perfectos, nariz bien formada, poseía unos ojos grandes en el que su color a veces tiraba a gris y otros a azul, largas pestañas  y el pelo castaño claro casi rubio.  A parte de ser muy elegante y tener una figura esbelta.

A todas estas cualidades físicas se les sumaba su gran inteligencia, dulzura y educación.

Por lo que su rico padrino le buscó un marido, para ello pensó en su canijo sobrino un hombre muy adinerado llamado Charles Guillaume d´Etoiles , digo canijo pues era muy poquita cosa, eso sí tenía fama de ser un hombre honrado y de fortuna.

El sobrino se prendó de la esposa que su tío Le Normant le había buscado. En 1741 se casaron, fijando su residencia entre el hotel Gesures en la Croix des Petits Champs en París y el castillo de Etoiles, en los preciosos bosques de Senart.

Tuvieron dos hijos el mayor en 1742 un niño que murió de muy pequeño, en 1744 nació Alexandrine su única hija. Formando un matrimonio feliz en el que los dos se amaban, sobre todo él adoraba a su mujer.

En los bosques de Senart cazaba Luis XV con frecuencia, entonces era costumbre que las las señoras fueran a observarle ( el rey era muy apuesto ), madame de Etoiles no iba a ser menos. El monarca se fijó en la hermosa dama que le seguía sentada en su carroza, ella era la futura marquesa de Pompadour.

Luis XV se había casado a la edad de quince años con la princesa polaca María Lezinska, hija del ex rey de Polonia Stanislas Leczinsky. María era casi siete años mayor que él, fue un matrimonio impuesto ya que ella no tenía fortuna y gozaba de poco prestigio familiar, no obstante no encontraron otra más adecuada ya que corría prisa por casar a Luis, la infanta española en la que se había pensado en principio era muy niña para contraer matrimonio.

Luis XV  frunció el ceño pero aceptó.

Tuvieron diez hijos, con lo cual cuando Luis XV tenía treinta y cuatro años la reina estaba hecha una anciana, a pesar de haber llegado a ser un matrimonio dichoso, se rompió por la diferencia de edad ( entre otras cosas ),  en aquella época más notoria.

Se dice que madame de Pompadour y el rey se conocieron en la fiesta que se dio para celebrar la boda de su hijo el delfín con la infanta española María Teresa hija de Felipe V de España.

Otros dicen que fue en una fiesta de disfraces, el caso es que el apuesto rey y la dama se enamoraron, fue cuando Jeanne- Antoinette deja a su desconsolado marido para irse a vivir a Versalles, a unos apartamentos cerca de los que ocupaba el rey, los cuales se comunicaban por una escalera que tenía una especie de ascensor que funcionaba por medio de una polea y una cuerda, los lacayos tiraban de ella para hacerlo funcionar.

Previamente ” la Pompadour” había sido presentada en la corte a la reina, ( que sabía que era la amante de su marido pero se hacía la tonta ), más le valía así, a la esposa de Luis XV no le desagradaba la dama ( como otras anteriores que tuvo el rey, las hermanas Neslé que eran de armas tomar tratando a la reina con desaire).

Se le había concedido el marquesado de Pompadour y el ducado de Ménars. Además de ser nombrada dama de la reina, a la que siempre trató con respeto, cosa que a la reina le agradaba.

Cinco años duraron los amoríos carnales del rey y de la marquesa, de 1845 a 1850. Se convirtió en la mujer más poderosa de Versalles. Cuando se terminó su relación amorosa continuaron con una férrea amistad, el rey la tenía gran aprecio, nunca abandonó sus apartamentos de la corte, influyendo en política  y en muchas decisiones reales.

Fue una excelente anfitriona, en su mesa se deleitaban los mejores manjares, haciendo que sus invitados se sintieran como en casa cuando estaban en sus deliciosas veladas. Entre ellas la propia reina, la cual era una glotona recibiendo dos veces la extremaunción a causa de sus excesos con la comida.

Le gustaba la cocina, de hecho hay varios platos dedicados a ella, en su tiempo no era usual que una señora entrara en los fogones, ella lo hacía para crear sus propios platos.

Como ejemplo tenemos las codornices o los lenguados a la Pompadour, el cordero y los espárragos con una salsa de su invención que entre otras cosas lleva huevos y va al “Baño de María”.

Creo su propio estilo como la reina María Antonieta, el rosa Pompadour en la porcelana de Sévres se llama así en honor a la marquesa, ella impulsó la creación de la fábrica en 1756.

Murió a los cuarenta y tres años, siempre había tenido una delicada salud desde muy joven.

¿ La causa ?, parece ser que la tuberculosis, aunque hay autores que aseguran que los potingues que utilizaba para maquillarse y disimular la enfermedad y en consecuencia su lamentable estado, ( terminó minándola ), eran tóxicos y aceleraron su óbito.  Era muy presumida, no quería que nadie la viese tan estropeada y ajada, con lo que se acicalaba diariamente por si el rey acudía a visitarla como hizo hasta el fin de sus días, o lo hacían sus amistades.

La muerte le vino el 15 de abril de 1764, en Versalles. Tuvo el privilegio por expreso deseo del rey de morir en el palacio, hasta entonces solo podían hacerlo los miembros de la familia real.

El rey la vio partir en una carroza fúnebre tirada por caballos con gualdrapas de moiré de plata. El cortejo se dirigía a París a sus funerales en Notre Dame totalmente tapizado de crespones negros. Es cuando Luis XV se dirige al balcón con lágrimas en los ojos y al ver partir el féretro, que contenía los restos de la que había sido la mujer más importante de su vida;  le dice a su ayuda de cámara ” He aquí los únicos deberes que he podido rendirle”. Al él no le estaba permitido acudir a su entierro.

Fue sepultada en París, en la iglesia de los Capuchinos, posteriormente desaparecida.

Si ustedes van a la capital del Sena y visitan la rue de la Paix, su tumba está aproximadamente bajo el actual número tres de esta calle tan ” chic”.

La iglesia fue derribada, parecía que tenía que ser así. Madame de Pompador signo del refinamiento no podía descansar mejor que debajo de una avenida de lujo cerca a la plaza de Vendôme, llena de modistos, joyerías y glamour.

Quiero recomendar el libro de Nestor Luján ” La otra marquesa de Pompadour”, su lectura me ha ayudado mucho a conocer la figura de esta dama.

60.000

¡ Que casualidad he ido a echar un vistazo a las estadísticas de mi blog y justo ha coincidido  con 60.000 visitas !, ni una más ni una menos.

Me gusta este número, no va mal la cosa. Eso signífica que hay gente que le siguen interesando mis artículos.

He querido hacer un blog variado, sin entrar en excesivas profundidades tocar un poquito de todo, a fin de cuentas todo tiene su historia, es un tema muy vasto.

Una vez más os agradezco vuestras visitas. Espero que sigáis acompañándome.

En el siglo XIX era muy corriente llamar a los muchachos jóvenes con el apelativo de ” pollo”.

Nos han dejado constancia de ello las comedias, como son los sainetes de los hermanos Álvarez Quintero, Muñoz Seca o Arniches entre otros, tan ingeniosos y entretenidos. También en las zarzuelas se emplea esta palabra con bastante frecuencia,  si está basada en Madrid.

¿ Como surgió este termino para denominarlos ?;  existe una historia la cual no sé que tendrá de verídica, pero es creíble.

Se cuenta que en el siglo XIX , siglo de grandes políticos oradores (  era lo que gustaba, la oratoria rebuscada ¡ todo un arte ! ), en el Congreso de los Diputados de Madrid se encontraba durante una sesión en los palcos de arriba un grupo de chicos jóvenes.

El político de turno estaba soltando su discurso, imagino lleno de palabras poco frecuentes, odas a la patria, justicia, etc,etc….., con la retórica decimonónica al uso.

Los muchachos que estaban de meros espectadores no dejaban de hablar, reírse y comentar las frases del orador, formando un pequeño alboroto.

Éste se agarró un rebote e interrumpiendo su discurso exclamó: ¡ Que se callen esos pollos !, ya que el palco parecía un gallinero.  Con lo que en el hemiciclo se escucharon sonoras carcajadas por parte de sus señorías.

La frase corrió como la pólvora, haciéndose tan popular que a los chicos jóvenes se les empezó a llamar ” pollos “. Ya he contado en otro artículo de mi blog que a la infanta María Teresa de Borbón y Habsburgo, hija del rey   Alfonso XII  y de la reina María Cristina se le llamaba familiarmente Polla.

Mote en desuso, ya que hoy en día hasta los niños se creen gallitos de pelea.

¡¡¡¡ Ay Señor…., como cambian los tiempos !!!!.

“ LA MOZA TENÍA PAÑUELO AZUL CLARO POR LA CABEZA Y UN MANTÓN SOBRE LOS HOMBROS, Y EN EL MOMENTO DE VER AL DELFÍN SE INFLÓ CON ÉL, QUIERO DECIR QUE HIZO ESE CARÁCTERISTICO ARQUEO DE BRAZOS Y ALZAMIENTO DE HOMBROS CON QUE LAS MADRILEÑAS DEL PUEBLO SE AGASAJAN DENTRO DEL MANTÓN, MOVIMIENTO QUE LES DA CIERTA SEMEJANZA CON UNA GALLINA QUE ESPONJA SU PLUMAJE Y SE AHUECA  PARA VOLVER LUEGO A SU VOLUMEN NATURAL “

Fortunata y Jacinta Cap. III ( Benito Pérez Galdós )

¿ Qué mujer española no ha lucido al menos una vez en su vida un mantón o un mantoncillo de Manila ?, pienso que muy pocas.

Para mí junto con la mantilla de encaje es la prenda femenina con más carisma de España.

El mal llamado mantón de Manila y digo “mal llamado” porque no es de Filipinas, antigua colonia española hasta 1898, año en que se perdió. En Madrid existe una avenida, la de las Islas Filipinas, ( llamada así en honor al rey Felipe II cuando fueron descubiertas para la corona por Fernando de Magallanes en 1521), donde se encuentra la estatua de Rizal,  héroe de la independencia de este país.

Hay una bonita historia de un destacamento español. El teniente Martín Cerezo es el que estaba al mando, se negaron a dejar la isla en la Guerra de la Independencia Filipina, esperaban ordenes de España que nunca llegaron, simplemente porque se habían olvidado de ellos. Una vergüenza, eran unos valientes que lucharon por su país y pensaron que era una estratagema para que se rindieran, por eso no abandonaron sus puestos en la iglesia de Baler donde tenían su cuartel para defender el pueblo, resistiendo y pasando calamidades de todo tipo, ya que nada les llegaba de su patria, ni siquiera la noticia de que la guerra había terminado. Es un episodio muy triste de nuestra historia e imperdonable a los gobernantes de la época.

Luego aclarado el asunto, al llegar a España se les ridieron honores e incluso con el tiempo se les ha hecho una película y se han escrito libros sobre su heroica hazaña. Se les llama ” Los últimos de Filipinas “.

Somos tan democrátas los españoles que le ponemos en Madrid un monumento a Rizal, no está mal a eso se le llama civismo. Espero que en Filipinas si no se lo han puesto le pongan uno a estos bravos soldados, se lo merecen.

El mantón es originario de China, está bordado a mano en seda, los primeros que se conocen son del siglo XVI. En un principio eran colchas o piezas de tela cuadradas. Estas llegaban a Manila, de allí los trasportaban a España con otros artículos, como especias,etc.En realidad hasta finales del siglo XVIII  no empezó a popularizarse en nuestro país.

Entraban principalmente por Sevilla en la ruta de las Indias, es donde se les añadían los flecos, a mejor fleco más rico era el mantón.

Como en todo en los mantones también hay modas, en un principio los bordados eran con motivos orientales, pájaros, figuras de chinos con las caritas algunas de márfil, flores exóticas. Auténticas maravillas.

Luego el bordado se fue españolizando y los motivos cambiaron a flores, sobre todo los claveles tan nuestros . En un pueblo de la provincia de Sevilla, Villamanrique de la Condesa, se bordan preciosos, ya que se empezaron también a confeccionar en España siendo ahora mucho mejores que los que traen de China.

En la época de Isabel II es cuando adquirieron más auge. Entonces eran bordados del color de la seda, es decir, de un solo tono, se les llama mantones Isabelinos. El más conocido era el amarillo dorado bordado en color amarillo oro y el blanco roto bordado en blanco. A mi gusto muy elegantes.

Hay una anécdota de un pueblo de Cantabria, el pueblo se llama Ramales de la Victoria. En él se libró una importante batalla, la batalla de Ramales en la primavera de 1839. Las tropas que apoyaban al Infante Don Carlos, los Carlistas al mando del general Maroto, lucharon contra las Isabelinas, o sea las que apoyaban en el Trono de España a Isabel II, mandadas por el general Espartero. Ganaron los Isabelinos, parece ser que los Carlistas se dejaron un baúl lleno de mantones, estos se repartieron entre las mujeres del lugar. Ahora además de llamarse el pueblo “de la Victoria” por su famosa batalla, se celebra la verbena del mantón en el mes de Julio, bonita costumbre.

Luego volvió a introducirse el colorido, siendo el más conocido el negro bordado en tonos vivos.

No es una prenda solo de Andalucía y el vestido de flamenca, se luce en toda España. En Madrid lo lucen las chulapas, las mañicas en Aragón. Los mantoncillos en diversos trajes regionales son muy comunes también.

Es un clásico en el armario, mejor si es heredado de las madres y abuelas. Aunque es un placer ver los mantones elaborados ahora, un dechado de gusto y originalidad con coloridos preciosos.

Se hacen concursos y exposiciones de mantones y se confeccionan en la actualidad auténticas maravillas.

La primera Dama de los Estados Unidos,  Michelle Obama, se llevó uno de regalo en un viaje de carácter privado que realizó a España. Se le regalaría pensando que era el obsequio más significativo del país que visitaba para una dama.

También se confeccionan vestidos de fiesta con mantones, quedan preciosos.

Mi preferido es……La verdad no sabría decirlo, un buen mantón es una joya.

Quiero expresar toda mi simpatía a las madrileñas que el 15 de mayo día de San Isidro patrón de Madrid lucirán el mantón de Manila.

Os dejo un video  de la película ” La verbena de la Paloma “, basada en la famosa zarzuela costumbrista madrileña. Me hace gracia la forma de cantar que tienen estos magníficos artistas, Concha Velasco y el fallecido Vicente Parra.

Es un plato que me encanta y aunque parece sencillo de eso nada, hay que saber darle el punto.

A mi modo de ver la cocina más sencilla es la más difícil, es lógico si un plato esta muy elaborado en ocasiones enmascaras los sabores y no sabes lo que comes, el mérito consiste en cocinar bien con pocos ingredientes. ¡ Y que además te sepa a gloria !.

La ensaladilla rusa como la llamamos en España es oriunda de Rusia ( lógico ) país donde se creó. Fue el cocinero francés Lucien Olivier el que la inventó en el año 1860, Olivier había nacido en el año 1838 , era un joven chef de cocina.

Existía en Moscú un restaurante muy elegante que ocupaba todo un edificio, tenía lujosos comedores adornados con columnas, muebles caros, cristalerias finas y menaje de rica porcelana y plata, aparte de salones privados con lámparas y espejos de las fábricas de cristal más prestigiosas de la época.

El zar Alejandro II gustaba de ir por el famoso restaurante llamado ” El Hermitage “, que significa ermita.

En una de sus visitas el chef Olivier decide impactarle con un nuevo plato. Consistía en una ensaladilla que llevaba caza, fiambres selectos, huevas de esturión, zanahoria, patatas, guisantes, pepinillos…..aderezado con mahonesa. Alejandro II quedó encantado.

Quiero hacer un inciso con la salsa mahonesa, es una salsa muy española, la más popular. La historia o mejor dicho una de las historias que tiene es que el cocinero del duque de Richelieu la elaboró a instancias del Mariscal de las tropas francesas para conmemorar la toma de la isla de Mahón a los ingleses, en la Guerra de los siete años ( 1756-1763 ) entre Francia e Inglaterra.

Dicen que Richelieu la había probado en una fonda de la isla de Menorca, sorprendido gratamente por su sabor le preguntó al posadero de que estaba hecha; este le comentó que de huevo. ( De hecho en un libro de cocina del siglo XIV existe la rececta en lengua catalana ). El posadero le dió la receta al duque y él le prometió llamarle mahonesa en honor a Mahón. Su cocinero se encargó de lo demás, no me imagino a Richelieu con un mortero dándole vueltas para que no se le corte.

No obstante, volviendo a la ensaladilla rusa, Olivier tenía un secreto que le añadía a la salsa mahonesa y a los ingredientes, nunca se supo cual era. Dicen que para prepararla se encerraba con llave en la cocina de manera que cuando la muerte le sorprendió de repente en 1883 a la edad de 45 años nadie sabía su secreto. No obstante sin la mahonesa la ensaladilla no hubiera sido nada, es el alma de la receta.

El secreto no se sabría por supuesto, y nunca se pudo hacer más como él la hacía. El Hermitage cerró sus puertas en 1905, dándonos con ellas en las narices, pues tampoco lo dijo ya que ellos no lograron hacerla igual que el “finado Olivier”.

Entretanto la ensaladilla Olivier ya era famosa en muchos países, en Rusia se tomaba para las grandes ocasiones y en Navidad.

En los países llamados mediterráneos como es España se hizo muy popular, aquí no se hace con carne. No falta en la mesa, en el tapeo, como canapé, es indispensable. La hacemos con atún en aceite, huevos duros, aceitunas, gambas, palitos de cangrejo, guisantes, pimientos del piquillo, salmón ahumado, esparragos, zanahorias, patatas,etc….cada cual la elabora a su manera siguiendo unos canones, y por supuesto abundante mahonesa.

Como dato curioso diré ( nuestros mayores se acordarán, ya que a mi me lo han contado ), que en la posguerra española, allá por los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, a la ensaladilla rusa se le llamaba ” ensaladilla nacional”.  Supongo que sería para que no se le indigestara a ese señor bajito que estuvo casi 40 años en España, al cual le molestaba todo lo que tuviera tufillo a país del este de Europa. Entonces Rusia era de la extinta URSS.

Desde aquí mi sincero homenaje y la gratitud de mi paladar a Julien Olivier, que nos dejó la semilla para elaborar un plato tan bueno y sencillo como es su ensaladilla, que nunca se podrá igualar.

¡¡¡¡ Gracias monsieur Olivier, era usted un crack !!!!.

23 DE ABRIL

Hoy se celebra el “Día del Libro”, ¡¡¡ Vive Dios, bonito día !!! (como diría un escritor del siglo de oro español ).

Con el tiempo las personas hemos ido ganando en cultura, de un alto porcentaje de analfabetismo que tenía España a principios del siglo XIX, hemos pasado a leer libros electrónicos, de los que no soy partidaria. Me gusta tocar los libros, olerlos, pasar sus páginas mimándolos y marcarlos con mi nombre y fecha de compra, y hastatengo mi ex libris. Me he regalado a mi misma un libro y una rosa roja de pasión por ellos.

Pienso que debía ser declarado festivo nacional el 23 de abril, aniversario de la muerte de Cervantes y Shakespeare, estos dos grandes genios de las letras que por azar del destino murieron los dos un 22 y 23 de abril. Quiero expresar mi gratitud a todos los escritores, los famosos y los que no lo son tanto. También quiero agradecer a mis padres hoy, el amor que me inculcaron por la lectura, amor que he inculcado a mis hijos, grandes lectores. Esa es mi mejor herencia.

Una persona culta no tiene nada que añorar, la cultura es hermosa y el verdadero poder. Iré a pasear y curiosear los puestos de libros que han colocado en mi ciudad Madrid, la capital está radiante.

La tenía presente en muchos de sus cuadros, Clotilde García del Castillo era su esposa, su gran amor. No he visto ningún solo retrato de ella en el que no se refleje el amor que el pintor le profesaba, es por ello quizás que son cuadros con movimiento, que varían según van cambiando las etapas de su vida en común.

No era una mujer fisicamente guapa, sí tenía un bonito tipo y un porte elegante, quizás para la época un poco delgada, se llevaban las mujeres más bien entraditas en carnes. Joaquín Sorolla le llamaba cariñosamente, ” mi fea”, “mi flaca”.

Se habían conocido desde muy niños, Sorolla vivía con sus tíos en su Valencia natal, a consecuencia de haber quedado huérfano de pequeño, era amigo de Tono García del Castillo, hermano de Clotilde.

Los tíos del pintor querían que hubiese sido cerrajero, Sorolla se negó y entra a trabajar en el estudio de Antonio García Peris, fotógrafo y padre de Clotilde, con el tiempo se hacen novios.

El había nacido en 1863, ella valenciana también en 1865.

Son numerosas las fotos que se conservan de Clotilde, no en vano fotógrafo era su padre. De valenciana, de novia, con su marido, con sus hijos…..

En 1888 se casan, él ya era pintor y vivía en Italia, se marcha el matrimonio a vivir a Asís, al año vuelven a España concretamente a Madrid donde establecen su residencia.

En 1890 nace María Clotilde su primera hija, hay un cuadro muy tierno en el que aparece Clotilde dándole el pecho junto a una cuna, y un canastito vestido de lazos rosas a su lado, se llama ” El primer hijo”. Otro es el de ” La Madre “, quizás el cuadro de Sorolla que más me gusta por su sencillez y su luz.

En 1892 nace su único hijo varón, Joaquín y en 1895 otra hembra, Elena. En total tres hijos tuvo la pareja.

Clotilde le llevaba a su marido las cuentas, la administración, mujer inteligente y práctica era su mano derecha. Le gustaba sentarse con su esposo en su estudio y los dos sólos charlaban mientras él pintaba.

Ella le confesaba en una carta, ( son muy numerosas las cartas que se conservan dirigidas al pintor por su esposa, éste los tenía que hacer con frecuencia sólo por m otivos de trabajo ) que no le gustaba salir si no era con él, llegando a molestarle las visitas ya que les quitaban intimidad. Él viajaba con un retrato de ella siempre.

En sus cuadros como ya he comentado se nota el cambio de vida y estatus social de la familia. En un principio la pinta cosiendo, con los niños, un retrato de un desnudo en el que no se le ve el rostro, y otros muchos cuadros en que ella le sirvió de modelo.

Más adelante cuando él alcanza la fama. Clotilde se sofistica, es otra mujer por fuera. Es cuando empieza a vestir como una dama elegante, pinta sus retratos, siempre ella….en traje de noche, en el jardín, en su sofá, con sombrero, y mi retrato preferido con mantilla española, sentada en un sillón en una postura relajada, elegantísimo, en todos sus cuadros refleja su amor por ella.

Es cuando marchan de veraneo al norte, a princios del siglo XIX la aristocracía y la gente elegante era donde pasaban los veranos, por lo que dejan Valencia para poder codearse con la alta burguesía. Pinta a su familia en la playa, la luz de sus cuadros cambia, ya no es la luz mediterránea que tanto ha caracterizado a Sorolla.

Se construyen una preciosa casa en Madrid, donde está el actual Museo Sorolla, en el Paseo del General Martínez Campos, obra del arquitecto Enrique María Repullés.

Coleccionista y aficionado a las antiguedades, Sorolla y Clotilde decoran la casa con infinidad de obras de arte, hoy en día visitando el Museo se pueden ver piezas que estuvieron y fueron del pintor de auténtico valor, así como una buena colección de bargueños y cerámica.

En 1920 Joaquín Sorolla sufre una hemiplejia, su esposa no se separa de su lado en los tres años que vivió posteriormente, fallece en su casa de veraneo de Cercedilla en la sierra de Madrid, un 10 de agosto de 1923, y es enterrado cuatro días después en Valencia.

Ella le sobrevive seis años, decide donar su casa con numerosas obras de arte, muebles y gran parte de la obra del genial artista al Estado, para hacer un museo dedicado a su marido. Se inaugura en 1932, ella había fallecido en 1929. El primer director fue su hijo Joaquín, que pasa los tres años que duró la Guerra Civil Española escondido allí.

Fue su musa, vivía por y para ella. Su numerosa correspondencia así lo atestigua.

En la actualidad hay una exposición dedicada a Clotilde en el Museo, se pueden observar joyas, ropa ( hay una blusa que dicen puede ser creación de Fortuny, una Delphos ????), cartas….es interesante.

Hay un dicho que reza ” Detrás de un gran hombre, hay siempre una gran mujer “, yo lo cambiaría por;

” Detrás de una gran mujer, siempre va un gran hombre “.http://youtu.be/DpSmMGWUU7k

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