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Archive for 29 agosto 2010

LAS VISITAS

Las cosas han cambiado mucho en los últimos años, vamos acelerados a todos los sitios, no tenemos tiempo de nada, llegamos casi siempre tarde a todas partes y cuando tienes  tiempo libre lo quieres dedicar a tus amigos, familia o aficiones.

Pero en los siglos XVIII y XIX incluso hasta mediados del siglo XX   las cosas eran muy diferentes, ( por no remontarnos a épocas anteriores ), entonces la gente se visitaba. Es razonable, no existía el teléfono, ni internet, ni las video conferencias ni nada, con lo cual los amigos y parientes se hacían visitas, y cuando sólo existía el teléfono, también.

La costumbre, que tiene su gracia ( lo sé en primera persona, ya que mi abuela me lo contó ), consistía en que cada día de la semana se recibía en una casa, un ejemplo: los lunes en casa de los tal, los martes en casa de los cual…, y así sucesivamente, de manera que si te apetecía ir a ver a los tal, tenías que ir los lunes, porque el martes no recibían, ya que recibían otros. La cosa tiene guasa, pero es práctica, tenían preparada la merienda, el servicio y  nada les cogía desprevenido, esta costumbre según mi abuela duró hasta principio del siglo pasado.

Mas adelante, las visitas se anunciaban, porque había teléfono, pero no había día señalado.

RIIIIIN, RIIIIIIN: “¡ Hola soy Fulanita Pelmaez !, esta tarde voy a ir a verte a tu casa a tomar un café, ¿ Te viene mal ?”. La señora de la casa le responde: “¡ No mujer, que me va a venir mal, pero es que tengo precisamente concertada esta tarde una visita en casa de los Menganez, cuanto lo siento !, te espero la próxima semana, si no coincidimos en casa de los Lopetegui antes”.

Era tal la costumbre del visiteo, que en una película española de la época de la posguerra en blanco y negro, sale una escena de un matrimonio que se dedicaba a hacer visitas, o sea que eran visitadores de profesión, iban a los domicilios y cobraban veinticinco pesetas de los años cincuenta, más merienda por visita, ( naturalmente era una sátira ).

Hoy en día las cosas son mas naturales, a las casas sólo van las personas que tú de corazón invitas, todo es mucho mas distendido, el protocolo es mínimo, con lo que las reuniones con amigos y familia resultan mas agradables. En la mayoría de los casos la gente se cita en cafés o restaurantes para verse, luego toman una copa en casa , o en cualquier otro sitio.

Lo que si es cierto es que la persona que te invita a su casa, lo hace con total confianza y de corazón.”El visiteo” lo dejamos aparcado en otros tiempos.

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Peñaranda de Duero es un bonito pueblo castellano de la provincia de Burgos, próximo a Aranda de Duero, sólo les separan 17 Km.

La primera vez que lo visité íbamos a Covarrubias, precioso pueblo del que hay mucho que escribir, y quedé impactada con Peñaranda, tanto es así que este verano aprovechando que ” El Pisuerga pasa por Valladolid “, como decimos en Castilla y León y también en Madrid, o sea que había mercadillo en Aranda de Duero los sábados ( soy fan de los mercadillos) aparte de encontrarme en mi casa de  la provincia de Segovia, a tan sólo 65 Km por autovía, decidimos volver mi marido y yo  a visitar tan bonito lugar.

 

Peñaranda tiene un castillo que data de los tiempos del conde Fernán González ( siglo X ), primer Conde independiente de Castilla. En el siglo XV es reformado por la familia Zúñiga- Avellaneda,  es muy similar al de Peñafiel del cual ya os he comentado, tiene la misma forma de navío.

La Plaza de los Condes de Miranda es bellísima, tiene el rollo o picota de la villa no en el centro si no mas bien ladeada,  en ella está ubicado el Palacio de Avellaneda que data del año 1530. Lo manda construir la famila Avellaneda- Zúñiga, es un edificio renacentista plateresco, un patio porticado con pilastras clasicistas y dos alturas, al que se accede por una magnifica escalera donde los arcos son carpanales sobre columnas.

Pero sin duda lo más hermoso del palacio son sus artesonados. El artesonado como su propio nombre indica viene de artesa, se coloca en los techos, mejor dicho se adornan y cubren los techos con ellos, hacen la forma de una artesa al revés, son magníficos. Asimismo las salas están decoradas las ventanas, los dinteles y marcos de las puertas con escayolas de motivos mudéjares y platerescos en alternancia,  formando un conjunto muy armónico.

Este palacio perteneció a la Casa de Alba por el matrimonio de Francisca de Guzmán y Portocarrero, hermana de la Emperatriz Eugenia de Francia, que eran hijas de los Condes de Montijo,  al contraer Paca ( como le llamaban en familia ) matrimonio con el Duque de Alba, del que Eugenia estaba enamorada en secreto pero el Duque se decidió por su hermana, y ella tuvo que conformarse con Luis Napoleón III Emperador de Francia. Hoy en día es propiedad de la Junta de Castilla y León.

Uno de los detalles que más llama la atención en el palacio es que en el salón de baile hay un ventanal tipo palco, está tapado por un enrejado de piedra que parece un encaje de lo trabajado que está, en él se situaban los músicos que amenizaban las fiestas de los nobles, así estos no los veían y además no se mezclaban con ellos. Es un detalle que no he visto en ningún palacio de los que he visitado, ¡ modestia aparte llevo unos cuantos…!, se accedía al habitáculo por una escalerita que se encontraba en la sala contigua, la escalera era portátil.

La  iglesia de Santa Ana, que está considerada como el mejor monumento de Peñaranda, se encuentra en la Plaza de los Condes de Miranda frente al palacio.

Por último y como detalle curioso es digna de visitar la botica, que se encuentra en la calle del mismo nombre, se considera la más antigua de España, pero en Llivia ( Gerona ) que es un pueblo que se encuentra como en una isla de territorio español en medio de Francia,( es una historia interesante del que algún día me gustaría escribir ), hay una que es la más antigua de Europa. El caso es que la botica de Peñaranda goza de muchas curiosidades,  durante ocho generaciones la ha llevado la misma familia. Tiene un huerto, ( hoy jardín ), donde se cultivaban plantas medicinales tales como adormideras, saucos, rosas rubras…, laboratorio, con colección de morteros, hornillos…y un libro ” Pedacio Dioscórides Anarzabeo “, traducido del griego al castellano en 1565 por el Doctor Andrés Laguna.  En la propia botica hay una colección de tarros y originales piezas de vidrio que contenían agallas de alepo, ojos de cangrejo, y la famosa Triaca Magna de Andromáco( hoy medicamentos para museo pero que entonces se utilizaban). Está declarada bien de interés cultural y en las estanterías de la botica están puestos los nombres de los anteriores propietarios.

Para pasar un día agradable es una excursión que merece la pena, tienes hoteles en Peñaranda, y en la cercana Aranda además estás cerca de Covarrubias, Santo Domingo de Silos, Salas de los Infantes, Lerma, y un sinfín de pueblos que te hacen trasladarte a la paz, esa paz que irradia Castilla que hace que toda ella parezca un enorme monasterio  medieval.

Por último la gastronomía es estupenda, tanto en Peñaranda como en sus alrededores, y sus caldos de la Ribera del Duero son cada vez más afamados, merece la pena probarlos.

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