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Archive for 22 noviembre 2011

LAS MAÑAS DE UNA REINA

Al rey Fernando VII ” El Deseado”, luego convertido en ” El rey Felón”,  nombre merecido por sus actos ( instauró de nuevo la Inquisición en España que habían abolido los franceses, durante el mandato del rey José I, hermano de Napoleón Bonaparte ), después de la Guerra de la Independencia el pueblo de Madrid se dispone a recibirlo de una manera entusiasta, éste cambia el itinerario previsto enfilando al Palacio Real para no tener que pasar por las Cortes a Jurar la Constitución.

Días antes ya había manifestado : ” Voy a ser un rey absolutamente absoluto”.

Y así ha pasado a la historia como un “rey nefasto” para nuestro país.

Después de enviudar de su primera mujer María Antonia de Nápoles sin descendencia, urge buscar una esposa para que le dé al Trono un heredero, además de una alianza conveniente a los intereses españoles.

Las colonias de ultramar estaban empezando a rebelarse contra la Corona. El soberano portugués de entonces tenía tres hijas, aparte de ser cuñado de Fernando VII ( su hermana la infanta Carlota Joaquina era reina de Portugal por su matrimonio con Juan VI).  En aquel momento, los soberanos portugueses viven de forma eventual en Brasil, esperan el momento oportuno de regresar a su país, ya que el motivo de su marcha fue el intento de invasión de Francia a Portugal. A fin de cuentas Brasil forma parte de la Corona Portuguesa, siendo vecino de las colonias españolas en América….

La elegida una sobrina del rey, María Isabel de Braganza, hija de Juan VI y su esposa, una joven poco agraciada, gorda, con nariz descollante y la boca pequeña y torcida, y para colmo viene sin dote. Eso sí, está llena de virtudes, es culta, inteligente, bondadosa  y en apariencia no tiene problemas para dar un heredero al Trono. Contaba con 19 años cuando se casa con Fernando, un adefesio de hombre con cara de idiota, al que el pueblo llamaba el “rey putero” ( dada su afición a las juerga y a las mujeres ).

Los madrileños siempre dados a la chirigota le ponen un cartel anónimo en la verja de Palacio al día siguiente de los esponsales reales, en el que puede leerse:

Fea, pobre y portuguesa,

¡ chupate esa !.

La reina pronto se encuentra embarazada, así y todo el “rey putero” no cambia sus hábitos de vida. Sale todas las noches vestido como un simple villano con sus compañeros de juerga y borracheras, el duque de Alagón y un mayordomo real apellidado Chamorro, suele ir a la casa de citas de  Pepa ” La Malagueña”.

Por otra parte ha conocido a una moza de rompe y rasga en Sacedón, donde el monarca va a tomar las aguas a su balneario, que se convierte en su querida viniéndose con él a Madrid, y aquí  la moza suele vestirse de manola, ya que así agrada más a su amante.

La reina, sabedora de las correrías de su marido decide vestirse un día de manola ( imitando a la moza de Sacedón ), y de esta guisa con dos claveles en el moño y los brazos en jarras, en lo alto de la escalera de palacio increpa al rey cuando éste aparece de madrugada muy entrada después de la “juerguecita”, empleando un repertorio de frases vulgares y ordinarias, mitad en castellano y mitad en portugués.

Curiosamente esto le hace mucha gracia al rey, que se desternilla de risa al verla, con lo que con ello consigue que por unos días (pocos se supone ) el rey no salga de noche y cumpla con sus obligaciones matrimoniales, algo es algo.

María Isabel de Braganza da a luz a una niña que vivirá cuatro meses ( con la desilusión de su marido que quería un varón ). Un año después, con veintiún años muere en su segundo parto en el Palacio Real de Aranjuez, donde al creerla muerta habían decidido practicarle una cesárea.

Según Villa Urrutía: “Al extraer la niña que llevaba en su seno y que nació sin vida, lanzó la madre tal grito, que manifestaba que no había muerto aún, como creían los médicos, los cuales hicieron de ella una espantosa carnicería”.

A esta reina de España le debemos la construcción del Museo del Prado, en un principio pensado como Museo Real para albergar las colecciones de pintura reales, que  fue inaugurado el 19 de noviembre de 1819, año siguiente a su muerte.

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Adviento significa llegada, es decir, tiempo en el que los cristianos esperamos la venida de Cristo al mundo.

Para ello nos preparamos que llegue el día 25 de diciembre y celebrar su nacimiento.

Una costumbre muy bonita es la del ” Calendario de Adviento”  muy extendida en casi toda Europa.
¿ Cuáles son sus orígenes ? Se remontan al finales del siglo XIX en Alemania.

Allí las familias evangelistas señalaban con una tiza los días con rayas en una pared hasta la llegada del día de Navidad. También ponían una corona de muérdago con cuatro velas y cada domingo de la semana encendían una, el Adviento suele constar de cuatro semanas, aunque en ocasiones es unos días más largo, en tal caso son pocos.

Hay varias versiones de como y porqué nació la idea de hacer un calendario para esta fecha.

Unos dicen que una madre alemana que era pastelera le hizo un bizcocho ( en Alemania los bizcochos no tienen la textura blanda como en España, duran varios días ) a su hijo, y cada día le daba un trozo hasta el día 25 de diciembre.

Otra teoría es que otra madre hizo para su hijo una cartulina con 24 ó 25 ventanitas ( depende de los calendarios ), que al abrirlas tenían unas estampitas con temas navideños o juguetes, lo cual al niño le hacía mucha ilusión.

Otras familias encendían una vela cada día hasta la llegada de la Navidad.

Un ciudadano de Munich fabricó el primer calendario de Adviento, se llamaba Gerhanrd Land, al principio eran estampas tipo cromos que se pegaban a las hojas del calendario diariamente, más tarde se fabricó con ventanas en su imprenta “Reichhold & Lang”. Su comercialización empezó en 1930.

Hoy en día es una costumbre muy generalizada en España, en casi todos los supermercados los venden rellenos de chocolate para los más pequeños; el calendario con chocolates dentro se empezó a fabricar en 1958.

Cuando aquí casi nadie conocía la costumbre en casa la seguíamos, teníamos y conservamos un calendario de tela con una bolsita roja y un Papá Noel estampado en una tela de saco, los días numerados tenían dibujados un muñeco de galleta, una campana, una estrella,un corazón…, todo con mucho colorido, blanco, rojo y verde. Lo compré en una tienda en Madrid que se llama Baden- Baden, es la primera que trajo artículos de Navidad alemanes. Por las noches cuando se iban a dormir les ponía a mis hijos un regalito dentro de la bolsa y la prendía en el día que tocaba, nada más levantarse lo primero que hacían es ir a ver lo que había allí, eran pequeños detalles.

Recuerdo que en cierta ocasión a la salida del colegio una madre de una amiga de mi  hija y compañera de clase me paró para preguntarme extrañada; ¿ Oye es cierto lo que le ha dicho tu hija a la mía que cada día hasta Navidad les pones un regalo en un calendario ?, me hizo gracia la pregunta y le contesté que efectivamente era cierto, es un regalo pequeño y una gran ilusión ( caramelos, regalices, cromos, figuritas de azucar con forma de árbol de Navidad, Papá Noel o los tres Reyes Magos,etc) pero el del último día era más grande. Llegamos mi marido y yo a hacerles cestas de caramelo como si fueran cestas de Navidad;  nos íbamos al célebre ” Caramelos Paco” ,no he visto en Madrid una tienda con más variedad en dulces y caramelos. Cada cesta llevaba su botella de cava de  chocolate, su jamón, el lomo y salchichón de dulce. sus latas hechas de azúcar, su queso de caramelo, etc, etc…No sé a quién le hacía más ilusión el regalo, si a los niños o a los padres.  Con esto quiero decir que no hace falta comprar a los hijos juguetes supercaros para tenerlos contentos,( para que además luego no le hagan ni caso ), con un poco de dedicación y un pequeño detalle puedes hacerlos felices, no debemos olvidar la frase ” Pobre niño rico”.

Para mí siempre había uno de papel que me compraba a mi gusto.

Hay quién piensa que el calendario es una costumbre infantil, están muy equivocados, hay auténticas preciosidades para mayores, soy una enamorada de ellos. De hecho tengo uno enmarcado que tiene un castillo alemán , al abrir las ventanas descubres una de las porcelanas de Meissen de la colección del palacio, que es muy famosa en Alemania.

Tengo uno que me trajo de Viena una amiga mía que ha fallecido, es de un  edificio singular de la ciudad , el ” Hundertwasserhaus”. El día 25 al abrir la última ventana salió la estampa del arquitecto que lo había diseñado, lo tengo colgado en una pared de mi oficina todo el año, no hay quién pase y no me diga lo bonito que es ¡ Gracias María Jesús por tu regalo! te recuerdo con mucho cariño siempre que lo miro.

El Museo Thyssen Bonermisza de Madrid hizo uno con su fachada, el “Palacio de Vistahermosa”, cada vez que habrías una ventana  ( cerrada había una corona de Adviento) salía la imagen de un cuadro del museo,  el 25 de diciembre salió una Natividad.

Algunos son objetos de colección. De hecho yo he comprado en Edimburgo la fachada del Palacio de Holyroodhouse y Buckingham, en Baviera uno con Neuschwasnstein en el que se veían dibujados a Luis II y a Sissi emperatriz.

En cierta ocasión en Bruselas llegué a comprarme uno enorme de cartón que tuvieron que desmontarme, ¡ era el escaparate de la papelería !, precioso, lo tengo guardado para ponerlo el año que quiera volverlo a utilizar, tiene un árbol con osos vestidos de Papá Noel a los lados, las bolas tienen los números y metes el regalo dentro.

En Madrid hay sitios donde los tienen ideales, no obstante a mí me gusta traerlos de recuerdo en los países que los hay, al margen de otros muchos que he ido conservando, los cuales miro con cariño cada vez que se acerca la época de estrenar el “de turno”.

Mi madre que es una señora octogenaria también coloca el suyo, mis hijos por supuesto también lo ponen. Los de este año serán de Berlín (la Catedral, la Gendarmenmarkt Platz y la puerta de Brandenburgo con mercaditos navideños ) y uno  muy especial que he comprado en un sitio que se llama “Regalador.com” ( os recomiendo este sitio, tiene regalos muy originales y nada caros ahora de cara a la Navidad, además te los envían en 24 horas donde quieras). Tiene una bolsa de té distinto cada día con un personaje famoso sujetándola al abrir la ventana, de forma queda muy gracioso cuando se coloca en la taza. Yo se lo he enviado a mi hija para que desayune con él porque sé que le encanta el té. Os dejo el enlace al calendario más trendy de esta navidad por si queréis animaros a comprarlo.

También puedes comprarlos o hacerlos de tela o de madera con distintas formas (casas, chimeneas); la historia está en que el calendario textil o de madera nació de las restricciones en la Segunda Guerra Mundial en Alemania. Como no había papel se las ingeniaron haciéndolos caseros, ahí podeís poner en práctica vuestra imaginación, fabricando un modelo a vuestro gusto o personalizándolo.

Otra curiosidad: el mejor calendario de chocolate que he tomado en mi vida ha sido el de la “Casa Dallmayr” en Munich, los bombones exquisitos, adornados con casitas, campanas, muñecos…., son bombones de delicatessen con lo que es más para adultos, a los niños mejor comprarles uno más sencillo apropiado a sus gustos.

Creo que es una costumbre muy bonita, tanto para chicos como para mayores, yo ya estoy deseando que llegue el día 1 de diciembre para abrir el mío.

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Una de las cosas que más echamos en falta los españoles cuando salimos fuera de nuestro país es el tapeo. Esta cultura del aperitivo  los domingos donde además de tomarte un buen vino o una cerveza saboreas un pincho o una tapa no existe más que en España.

No hay bar al que no vayas que no te pongan al pedir una bebida una tapita acompañándolo, en algunos sitios buenísimas, es decir que se lo curran, no te ponen la típica aceituna o la patata frita.

El nombre de la tapa en España viene de la costumbre que tenían en las antiguas tabernas y mesones de tapar la jarra o vaso de vino que servían al cliente con un pedazo de pan para que empaparan lo que bebían, así podían beber más sin marearse, esto sucedía hace unos doscientos años, luego fue evolucionando hasta convertirse en un arte y una cultura.

Hay una teoría que he escuchado a un tertuliano de “Onda Cero”, mi emisora favorita de radio ( pongo la radio todas las mañanas al levantarme y oigo el programa de Carlos Herrera ), que dice que el inventor de la tapa o pincho fue Aquiles, el famoso héroe griego; éste invitó a su amigo Ulises a tomar carne clavada en un palo y asada a las brasas, con lo que se deduce que además inventó la barbacoa, tan socorrida para un día de picnic, bien en el campo, en la playa, o en el jardín de las casas para una cena o almuerzo en verano.

Más adelante hay una historia muy bonita y conmovedora;  es la del celebre cocinero Antonin Carême. Este hombre había nacido en París en 1873 en una pobre familia, se calcula que sus padres tuvieron alrededor de una veintena de hijos. El padre era estibador en el río Sena.

Era tal la miseria en la que vivía la familia que a la edad de diez años el padre le invita a tomar un almuerzo y le dice que se busque la vida, ( eso era una práctica muy corriente en aquellos años, en las familias pobres se abandonaban los hijos a su destino ), le deseó suerte y se marchó. El pobre chico vagó durante todo el día por las calles de París, hasta que fue a parar a la puerta de la taberna ” La Fricassé de Lapín “, el tabernero sintió lástima de Antonin y le ofreció trabajar de marmitón en su taberna, que por supuesto aceptó.

A los dieciséis años entró de aprendiz en la pastelería de ” Chez Bailly” ,la más prestigiosa de París y tales eran sus dotes culinarios que su patrón le dejaba ir a la Biblioteca Nacional, donde aprende a leer y escribir, enamorándose de la arquitectura, arte que aplicará en sus diseños para repostería y decoración de platos.

Se le atribuye el ser el que impuso y diseñó el gorro de cocinero inspirándose en el que utilizaban las doncellas austriacas, además que fueran vestidos de blanco, para que se notara la suciedad obligándose así a ir siempre impolutos.

Fue cocinero de reyes y del célebre Talleyrand, Gran Chambelán de Napoleón y excelente gastrónomo.

Escribió un tratado sobre cocina ” El gran arte de los fondos, caldos, adobos y potajes”, de él se dice que fue el primero que elaboró los pinchos para antes de los almuerzos a modo de aperitivo. Todo un ejemplo de superación y coraje, se dice que murió mientras enseñaba a uno de sus alumnos ( llegó en sus últimos años a ser un maestro en la cocina ) a elaborar bien un plato de albóndigas, por cierto hoy utilizadas como tapa en cazuelitas, bien de carne o de pescado.

En el País Vasco son célebres sus famosos pintxos, una auténtica delicia, no obstante en el resto de la geografía española no hay sitio donde no se tapee bien, de hecho se está poniendo de moda sobre todo los fines de semana el almorzar a base de tapas y pinchos.

En Madrid se ha celebrado recientemente en el marco incomparable de la Real Fábrica de Tapices el I Concurso Oficial de “La Tapa de Madrid” , siendo el ganador un chef riojano llamado Miguel Espinosa Ciordia, con una “tapa marciana” que consiste en un buñuelo ( tan típico de Madrid) relleno de jamón, huevos, hongos y salsa del piquillo. Además de su premio en metálico ha obtenido para su vitrina de trofeos uno alégorico realizado por el famoso escultor Santiago de Santiago.

Asimismo es famoso el ” Concurso Nacional de Pinchos y Tapas de Valladolid”, donde este año en su séptima edición ha ganado el chef abulense del restaurante madrileño” Loft 39″.  Daniel Méndez Sancho.

Su original pincho ha consistido en un periódico de oblea, cuya tapa con tinta comestible es la página principal del diario ” El Norte de Castilla”, el más prestigioso de Castilla y León. Este va relleno de steak tartar de ternera, helado de suero de queso de cabra abulense, mostaza y miel, y sujeto con una goma de jugo de carne para que quede a modo de cilindro. Se llama ” Buenas noticias de nuestra tierra”.

Ya era hora de que nos comiéramos a gusto las buenas noticias, las malas nos las meten a la fuerza.

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LAS CASTAÑERAS

Los que tenemos ya una edad no podemos dejar de recordar la figura de la castañera cuando llegaba el mes de octubre,  éstas ocupaban las calles y plazas de las ciudades ofreciendo la rica castaña asada.

A mi de pequeña me encantaba el cuento de “Mariuca la Castañera”  ilustrado por Ferrándiz, recuerdo que aún yo ni siquiera sabía leer y lo recitaba de memoria, todavía lo conservo.

Al salir del cole solíamos ir a comprarles los cucuruchos que siempre eran de cinco castañas, o cuando paseábamos con los padres les decíamos;

¡ Cómprame castañas !

¿ No prefieres un boniato asado ?

Yo quiero castañas…

Bueno, pero luego tienes que cenar bien.

Y nos las compraban.

Recuerdo estas conversaciones como si las estuviera viviendo.

La típica figura de la castañera data de finales del siglo XIX en España, en aquella época estas humildes mujeres se sentaban en la vía pública con un fogón de leña y su saco de castañas, batatas y boniatos, no tenían ni un puesto que las resguardara, tan solo un paraguas para la lluvia o la nieve. La gente acudía al calor del fuego en el otoño e invierno a comprarles los cucuruchos, era una manera de calentarse del frío, comprarse unas castañitas .

Con el tiempo a eso de los primeros años del siglo XX ( antes de la Guerra Civil Española ), las castañeras empezaron a montar sus puestos y así poder refugiarse de la lluvia y el viento y de las bajas temperaturas, siempre llevaban un pañuelo a la cabeza para no quemarse el pelo con el calor del fogón. Entonces eran mujeres autónomas.

Ellas reclamaban a su clientela espetando ¡ A la rica castaña asada !.

Siendo alcalde de Madrid Don José María Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, regularizó que las castañeras tuvieran los puestos todos iguales, determinando los sitios donde debían ubicarse, además de pagar una licencia de venta, empezando en octubre con una duración de cuatro meses, por tener un negocio en la vía pública. Al mismo tiempo esto le proporcionaba tipismo a la ciudad.

En la actualidad se suelen colocar en las puertas de los centros comerciales, siendo empresas las que los llevan con licencia y registro sanitario, ya no son solo mujeres, también hay hombres. Algunos emblemáticos son el de la Plaza de las Sagrados Corazones o el de la Plaza Mayor ambos en Madrid ( hablando de mi ciudad), los puestos que están cerca de los centros financieros de las ciudades donde la gente que trabaja en las oficinas bajan a comprarse una batata o un boniato para tomarse un tentempié.

No se debe perder esta costumbre, forma parte del otoño y del invierno, y desde aquí quiero rendir un homenaje a las castañeras, estas mujeres que tanto nos han deleitado con su trabajo y tanto han adornado nuestras ciudades pregonando la llegada del otoño con su presencia.

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