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Archive for 25 junio 2012

La noche de San Juan es una noche mágica. Noche de conjuros y de ritos paganos en los que se invoca a la suerte y al amor.

En España se celebra según en que sitios de forma diferente.

Quisiera centrarme en Castilla y León, donde no en todos los lugares la noche se vive igual. Quiero hablar de Prádena, en la provincia de Segovia, un bonito pueblo de montaña a los pies de Somosierra, por eso su nombre completo es Prádena de la Sierra.

Allí la noche de San Juan o de las Hadas como le llamaban a esa noche en Castilla ya desde tiempos inmemoriales, se practica un rito muy curioso.

Los chicos pasan la noche en el bosque de enebros y sabinas despiertos, al resguardo con la luna, las estrellas y la magia que irradian.

Al amanecer van al río San Juan que pasa por el pueblo, justo cuando la luna se esconde y sale el sol, los dos astros se reflejan en sus aguas claras, y es en ese momento cuando ellos se lavan en el río para que ese agua les purifique y  se cumplan sus deseos.

Luego cogen rosas de ” San Juan “,  unas rosas muy recogidas, casi redondas que allí se dan muy bien en este tiempo, y en otros lugares se les llaman rosas francesas. A las chicas les ponen en la reja de su ventana un ramo, sobre todo si es su amor, la que le gusta. A las que son antipáticas o bordes o……????? se les pone un ramillete de cardos.

¿ Bonita costumbre no ?, Una más de las muchas que hay la noche de San Juan en Castilla y León.

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No hay desayuno más castizo que un buen chocolate o café con churros, aunque si nos ponemos puristas el chocolate es lo suyo.

Nadie sabe con exactitud cual es el origen de los churros, hay teorías que sitúan su origen en Marruecos, otros dicen que son de Cataluña. Es lo mismo, parece mentira que un alimento compuesto de agua, harina, sal y aceite para freírlos esté tan sumamente delicioso.

Los churros se popularizaron en el siglo XIX en España, en Madrid concretamente es donde más arraigo tuvieron.

En un principio se hacían en los cafés casi al momento de ser consumidos, como en la famosa chocolatería de San Ginés, fundada en 1894, que actualmente sigue abierta.

Había churrerías en todos los barrios. El churrero iba a los locales que no los elaboraban con una cesta de mimbre colgada del brazo con los pedidos de porras y churros, haciendo el reparto por la mañana. Por la tarde estos cafés no solían tener churros ya que muchas de las churrerías cerraban a media mañana, así todo había algunas que si freían también por la tarde, sobre todo los domingos, ya que en las casas se  reunían con frecuencia las familias o amigos a merendar.

Algunas incluyeron al negocio las patatas fritas y las cortezas, hoy casi todas han desaparecido siendo ya las patatas casi todas industriales.

Antiguamente  el churrero los metía en un junco y luego hacía un aro, así se llevaban a casa, (hoy en día impensable, está prohibido por Sanidad ). Los días festivos y domingos era corriente y una buena costumbre que la gente los comprara para desayunar.Incluso había en las casas máquinas para hacer churros, hasta algunas buenas cocineras se atrevían con ellos.

Hay una película del año 1934  “la Verbena de la Paloma “, basada en la zarzuela del mismo nombre, que dirigió Benito Perojo. Fue la primera versión sonora y la de más fama en la Segunda República Española, con anterioridad se había hecho otra muda en 1921, protagonizada por Florián Rey.

Una escena del film es la boda de una pareja castiza y sencilla del Madrid de siempre, ¿ Dónde creen que celebran la boda ? Como la ceremonia es por la mañana el convite consiste en un desayuno de chocolate con churros en la chocolatería del barrio, y los afortunados que han sido invitados se relamen al pensar en el desayuno que les espera. Con las necesidades que había, el desayuno era un festín, en el pueblo llano era frecuente no poderse  permitir más que una comida (a lo sumo dos), al día.

¡ Como han cambiado los tiempos !, hemos pasado de muy poco al derroche, ya que las bodas son actualmente  como “Las bodas de Camacho “, más o menos sofisticadas o elegantes, según las posibilidades y el gusto de cada uno, creo que nos hemos pasado tres pueblos. Lo malo es la causa por la que habrá que “bajarse del burro”, una crisis que nos está agobiando a todos.

Pienso que un buen desayuno o merienda con churros puede ser un alivio en la actualidad. Estos locales están empezando otra vez a estar de moda, como una churrería llamada “Siglo XIX” recientemente abierta enfrente de la madrileña plaza de Chamberí, que abre por las mañanas para los desayunos, cierra y luego abre a la tarde para las meriendas. Tiene unas porras y churros espectaculares, está siempre llena de gente tomándolos con su chocolate o café.

Otro sitio muy bueno en Madrid es  “Grignolino”, en la calle del Princípe. Y  la Chocolatería de “San Ginés”, situada en el pasadizo que lleva su nombre, tan famosa por su sabor. Amén de otras muchas que no recuerdo o conozco por lo que no puedo nombrarlas….

En realidad los churros o porras se toman en toda España, en Andalucía se llaman tejeringos, calentitos o jeringos. Un sitio donde los he tomado buenísimos ha sido en Marbella, en la Plaza de los Naranjos, donde está la ” Churrería Ramón”, hacen unas ruedas de porras exquisitas y de una masa finísima. Por la mañana temprano ir a desayunar allí en una mesa fuera es una delicia, oliendo el aroma del  cafelito y rodeado de los bonitos naranjos de la plaza.

En Villarta de San Juan, provincia de Ciudad Real, hacen unos churros riquísimos en la churrería ” Muñoz”, fundada en 1918, si pasas por allí y coíncide la hora del desayuno en el viaje, es parada obligatoria.

No hay fiesta de ciudad o pueblo en el que no haya el puesto de los churros dando ambientillo con el olor a masa frita, la gente acaba la fiesta de madrugada normalmente con un chocolatito con churros.

También es una costumbre muy popular el día de Año Nuevo por la mañana, después de la celebración de la noche ir a tomar los churros.

Hay gente que prefiere las porras, que son de la misma masa, pero más gruesas y con distinta forma, o los buñuelos.

Se toman según los sitios con o sin azúcar. Pienso que en todos los lugares hay churrerías que los hacen bien.

Ahora sí, también es verdad que no hay cosa más incomible que los churros mal hechos, te sientan fatal. O están salados o sosos, o con mucha masa, o lo peor, aceitosos. Tienen que ser esponjosos, crujientes con poca grasa y sobre todo recién hechos, si llevan tiempo se ponen correosos.

Como dato curioso diré que en un reportaje de la TV salía que en China los hacían, la pinta que tenían era horrible, ya se sabe los chinos todo lo copian..

En los países sudamericanos también son muy populares.

Los humildes churros  han dado muchas satisfacciones a nuestro estómago, como es un producto barato creo que será de las cosas que nos podrán seguir alegrando la vida.

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