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Archive for 23 septiembre 2012

EL DULCE OTOÑO

Para mi la estación más bonita del año es el otoño.

Me encanta ver la naturaleza en esta época, los árboles se tiñen de tonalidades que pasan del verde a los marrones, rojizos y ocres, formando un tapiz imposible de realizar por la mano del hombre.

Me gustan los frutos otoñales, las nueces, los membrillos, las castañas, las calabazas y por supuesto ir a coger setas al bosque, (con alguien que entienda por descontado). Esos bosques en los que crees que en algún momento se te puede aparecer un gnomo bajo alguna de ellas, y sonreirte travieso.

Me enloquecen los guisos de otoño, como una buenas patatas guisadas con níscalos o unos boletus bien cocinados.

Me apasiona ver como el bosque de acebos de mi querida Prádena, se adorna de bolitas rojas. Es un espectáculo inenarreble subir a la montaña y desde lo alto divisar el pueblo que parece de cuento, metido en uno de los parajes más bonitos y tranquilos de España.

Me apacigua ver como los arroyos y riachuelos vuelven a tener agua y así poder verlos correr.

Me divierte ir a recoger endrinas, con las que mi marido elabora pacharán en la cocina de mi casa y yo le ayudo mientras charlamos con la chimenea encendida al amor de la lumbre.

Me relaja ver el atardecer sentada en un sillón, mientras leo o contemplo el fuego de la chimenea que realiza figuras que parecen mágicas.

Me entusiasma el olor a tierra mojada después de una tormenta otoñal.

Me estremece  oír el fuerte viento de noche en mi habitación.

Me agrada pisar las hojas secas de mi jardín.

Me place viajar  y conocer otros países donde también sea otoño.

Me entretiene pasear por la ciudad y ver las tiendas adornadas de Navidad.

Me alegran las mañanas soleadas de esta estación.

Me deleita oír música clásica, como por ejemplo a Vivaldi y su sinfonía ” El Otoño”, de las Cuatro Estaciones.

No en vano nací un otoño.

http://youtu.be/8Q8ez-hGsuU

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Hay un libro de recetas de cocina llamado  “La Cocina de la Casa de Alba”. Una tarde lo estaba ojeando, ( ya que me resulta muy entretenido leerlas ), cuando me encontré con una muy especial.

¡ La había aportado Eugenia de Montijo a la mesa de tan noble Casa !. Me sorprendió este libro, está escrito de manera muy amena, pues no es solo la receta sino que además te cuenta como y quién la introdujo en la Casa ( si es que se sabe y tiene su historia ), aparte de otras anécdotas.

Van desde el siglo XV hasta el XXI, con lo que resulta muy curioso.

Me gustaría daros aquí la que aportó la emperatriz de Francia Eugenia de Montijo, que como es sabido era hermana de María Francisca de Sales ( Paca en familia ), XV duquesa de Alba por su matrimonio con Jacobo Fitz James Stuart y Ventimiglia. La emperatriz Eugenia era tía bisabuela de la actual duquesa, doña María del Rosario Cayetana Fitz James Stuart y Silva.

El dulce tiene el pomposo nombre de ” Pastel Imperial de Eugenia de Montijo “, así lo bautizaron en la Casa. Vamos pues con la receta.

Comensales:4

Tiempo de preparación: 1 hora

Ingredientes:

1/4 Kg de chocolate

1/4 kg de azúcar

1/4 de Kg de margarina ( supongo que en el siglo XIX sería mantequilla )

6 huevos

2 cucharadas de nata montada

2 cucharadas de harina

Para elaborar una salsa inglesa:

1/2 litro de leche

4 yemas de huevo

1 cucharada de maicena o harina

1 cucharada de vainilla

azucar al gusto

-Se ralla el chocolate y se baten todos los ingredientes en un bol. Se mete en el horno a fuego medio unos cuarenta minutos.

-Luego se elabora una salsa inglesa, en un cazo a fuego lento se ponen los ingredientes todos juntos con las yemas batidas hasta que espese.

-Se sirve el pastel desmoldado y la salsa templada en una salsera aparte,  o vertida sobre él.

La emperatriz dejó una receta muy sencilla, creo que podemos animarnos a cocinar este postre, aunque en la actualidad yo lo adornaría con frutos del bosque o con unas ramitas de menta o frambuesas, que también le van muy bien,  ¿ No os parece ?. Yo lo he probado en ocasiones así, aunque no lo llamaran “Pastel Imperial”.

Seguiré mirando recetas, es un libro que aconsejo, me parece muy ameno, útil y sobre todo con historia.

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Doña María de la Paz de Borbón y Borbón, infanta de España, era hija de la reina Isabel II y oficialmente de su esposo Francisco de Asís de Borbón.

De esta infanta se ha hablado muy poco, pues llevó junto a su marido, un príncipe de la casa Wittelsbach ( hijo de una infanta española Amalia de Borbón y del principe Adalberto de Baviera ),  una vida muy hogareña en Munich, concretamente en el Palacio de Nymphenburg. Me llama la atención porque ha pasado de puntillas por la historia de España y sin embargo en los momentos difíciles de su familia siempre estaba presente, allí en la sombra.

Hay personas que son así, no se les siente, no se les ve, no quieren protagonismo ninguno, sin embargo a la hora de la verdad hacen en silencio mucho más que otras que están siempre en el candelero.

La reina Isabel II tuvo once hijos y de ellos cinco le llegaron a la madurez, los demás murieron recién nacidos o siendo bebés.

Curiosamente los cinco que le vivieron fueron todos fruto de sus amoríos, de algunos de ellos, pues tuvo varios amantes a lo largo de su vida.

La historia es que Isabel II fue obligada a casarse a los 16 años con su primo hermano Francisco de Asís de Borbón, ( ella le llamaba ” Paquito Natilllas ” ), le odiaba pues era afeminado, mejor dicho homosexual o bisexual. Cuentan que el día que se casó, en la noche de bodas llevaba más puntillas que su esposa, la reina así lo contó en varias ocasiones, aparte no soportaba sus ademanes ni el tono de voz aflautado que tenía.

Como era una hembra fogosa, tuvo varios amores, se sabe que la infanta Isabel ” La Chata” era hija del apuesto José María Ruiz de Arana (conocido en Madrid por el apodo del ” Pollo Arana” ), Alfonso XII fue hijo del aristocatra valenciano Enrique Puigmoltó y Mayans, y por último las infantas Pilar, Paz y Eulalia eran hijas de Miguel Tenorio de Castilla, un andaluz de Almonaster la Real ( Huelva ) perteneciente a una familia distinguida que había estudiado Leyes, además de ocupar el cargo de secretario de la reina, fue diplomático, diputado y gobernador civil de varias provincias.

Paz nació en el Palacio Real de Madrid un 23 de junio de 1862 a las cinco de la tarde. Como ya he comentado, su padre era Don Miguel Tenorio de Castilla. En el libro ” PAZ DE BORBÓN, PRINCESA DE BAVIERA” de Pilar García Louapre lo cuenta con todo detalle,(su lectura me ha sido muy útil para conocer la personalidad de esta infanta).

Voy a copiarlo literalmente pues es curioso ver el ceremonial que se seguía en la Corte Española cada vez que una reina se ponía de parto:
En la cámara de la reina estaban los doctores don Tomás del Corral y Orio, marqués de San Gregorio, primer médico ordenado de palacio, y como asistentes suyos los doctores, don Juan Brumen y don Bruno Agüero. Además de su esposo, la duquesa de Alba y la marquesa de Malpica, camarera mayor de Palacio, y otras damas de la reina de menor rango, (las personas a las que me refiero estuvieron en el nacimiento de la infanta María de la Paz, con los otros hijos y otras soberanas irían cambiando según variaban los cargos ). En una cámara adjunta se hallaban el doctor don Juan Castelló y Tajel y el cirujano don Pedro Antonio López, Sangrador de la Real Cámara. También estaban el presidente del Consejo de Ministros don Leopoldo O´Donnell y don Santiago Fernández Navarrete, ministro de Gracia y Justicia, notario mayor del Reino y la máxima autoridad para certificar el sexo del recién nacido.

A una señal de la reina para que se retiren, O´Donnell y Fernández Navarrete pasan a una estancia que está al lado de la de la soberana, donde han llegado desde que Isabel II siente los primeros dolores del parto un gran numero de invitados al acto.

Estos son ministros, altos dignatarios, diputados en Cortes, Capitanía general del Ejército y de la Armada, Caballeros de la Orden del Toisón de Oro, de la real Orden de Carlos III y de las cuaro Ordenes Militares españolas, Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa, el presidente del Tribunal Supremo, el de la Santa Rota, el arzobispo de Toledo, además del padre Antonio María Claret, confesor de la reina, todos los embajadores que habían sido de España ( no los que estaban entonces en activo ), capitanes generales, alcaldes, corregidores, servidores de palacio, etc, etc,. Los militares todos de uniforme, los otros en traje de corte.

Entonces una vez que la reina había dado a luz, su esposo y “padre”, Francisco de Asís salía con la infanta (como era el caso de Paz), sobre una bandeja de plata  cubierta la niña con un rico lienzo, se destapaba y el notario mayor del Reino daba fe del sexo de la criatura.

¡ Muy sencillo todo !…..

Después se disparan 15 salvas de cañón si nacía una hembra, si era un varón 21. En el caso de la infanta Paz como es lógico se dispararon 15, así el pueblo que esperaba la ” buena nueva” sabía que la criatura que había nacido era una infanta.

Paz fue una buena hija, tanto con su madre como con sus “dos padres”. Su madre desde muy jóvenes les contó a las tres infantas que su verdadero padre era Miguel Tenorio de Castilla.

Contrajo matrimonio con Luis Fernando de Baviera, primo carnal suyo, en la capilla del palacio Real de Madrid el 2 de abril de 1883. Entonces es cuando parte para Munich ya convertida en princesa de Baviera, se instala en el Palacio de Nympenburg, donde se siente muy sola extrañando su país, ¡ tan soleado !, el clima le resulta muy frío y los inviernos interminables. Hasta que nace su primer hijo Fernando María en Madrid, ya que su madre la reina así lo quiso, que naciera en España.

Luego nace Adalberto y después su única hija Pilar, llamada así en honor de su hermana mayor Pilar, muy unida a Paz y muerta un verano en el balneario de Escoriaza en Guipuzcoa de una enfermedad repentina.

Isabel II y Eugenia de Montijo, que había sido emperatriz de Francia, querían que sus hijos se hubieran comprometido en matrimonio. Pilar muere y después matan al príncipe  Eugenio Luis en Sudáfrica, en la Guerra de los Boers. Entonces la emperatriz  Eugenia envía una corona de la tumba de su hijo a la de Pilar en el monasterio de  El Escorial.

El marido de Paz ejerció la profesión de médico cirujano, era vocacional, fue nombrado cirujano honorífico de la Real Academia Española entre otros cargos, siendo un príncipe adelantado para su época ya que lo normal es que la aristocracia y los nobles no dieran un palo al agua.

Formaban una familia unida y feliz. A la infanta le encantaba escribir poesía, además también pintaba.

Fue amiga de Luis II de Baviera,  se visitaban en ocasiones, éste sentía gran simpatía por ella.

En un artículo que escribí sobre el primer árbol de Navidad que se adornó en España, decía que había sido la duquesa de Sesto, Sofía Troubetzkoy, la que lo puso en su palacio de Madrid, y así fue.La infanta intentó hacerlo con anterioridad en una Navidad que pasó con sus hijos en Andalucía, pero no pudo ser, tuvo que apañarse con un pino mediterráneo que no tiene nada que ver con un abeto, salió una pequeña chapuza, por lo menos intentó emular la costumbre alemana.

A su padre oficial siempre le trató con cariño y éste a ella. Le visita en su residencia de Épinay sur Seine en Francia, donde Francisco de Asís había comprado una bonita residencia en su exilio, y mantiene una correspondencia fluida con él.

En cuanto a su verdadero padre se lo lleva a vivir con ella ya anciano a Nympenburg, el cual le nombra heredera suya, hasta en ocasiones le llegó a presentar como ” su padre”, vivió hasta los 98 años.

Es curioso Miguel Tenorio, que había sido un hombre de prestigio y había amasado una pequeña fortuna que perdió, murió en casa de su hija que lo había acogido casi en la indigencia, (aunque allí no le faltó nunca nada). Todas sus pertenencias cabían en un baúl y todas fueron para la infanta, la cual las guardaba como un tesoro.

Consoló a su hermana Eulalia cuando se separó de su marido Antonio de Orleans y Borbón, pasando con ella en Munich una larga temporada.

Paz era el hombro para llorar y el refugio de las penas y alegrías de la familia.

Tenía una finca en Cuenca, ” Villa Paz”, situada en Luján, donde le gustaba pasar largos periodos de tiempo.

Falleció en el palacio de Nympenburg un 4 de diciembre de 1946 María de la Paz, una princesa Bávara que nunca dejó de sentirse española.

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