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Archive for 21 octubre 2012

XIMENA, PUNTO Y APARTE

Todo comenzó un día cualquiera en Madrid, soy bastante aficionada a la pintura (confieso que entiendo lo justito “para pasar el día” ), yo había ido a una tienda de marcos llamada ANALCAI, de la que me honro en ser clienta. Es a mi parecer y a la de la gente que la conoce sin duda la mejor tienda de marcos de España, aparte de ser grandes profesionales, su dueña Cala Bordallo y su equipo son muy agradables.

Volviendo “al grano”, mientras esperaba a ser atendida me fijé en un pequeño cuadrito de entre las muchas bellezas que cuelgan en la pared. Lo declaro: me enamoré de él, jamás había visto algo parecido, pregunté si lo podía adquirir, a lo que me contestaron que era imposible porque no estaba en venta, eso sí, Antonio una persona encantadora, me dio el teléfono de la artista que los creaba.

Esto sucedió una mañana, esa misma tarde estaba llamando a Ximena Pan de Soraluce, la ” madre de la criatura”, que me atendió muy amablemente y concertamos una cita en su casa.

Todos o casi todos intuimos a primera vista si alguien nos va a caer bien, (podemos errar, no cabe duda y de hecho sucede ), pero con Ximena no me equivoqué, me gustaba su arte y su personalidad.

Fue mostrándome su obra, ¡ yo alucinaba !, si un cuadro me gustaba el siguiente más.

Es por lo que en la familia tenemos ya tres obras de Ximena y otra en camino. Mi hijo dice que Ximena no hace cuadros, “dice hace” y no pinta, porque Ximena no pinta, crea, la opinión de él es que diseña muebles, pienso que la definición es muy acertada.

Seguro que a los que estén leyendo mi artículo y no conozcan a la artista ni a su obra les picará la curiosidad, lo siento no puedo explicar sus cuadros, parafraseando a mi amiga Ximena, ( pues afortunadamente nos hemos hecho buenas amigas ); ” No tengo palabras “. ????????

De ella he aprendido mucho, me encanta su naturalidad, su buen corazón, su generosidad, su sencillez (como todas las personas que tienen clase), su fino sentido del humor, su vasta cultura y sobre todo su personalidad. No hay día que no haya ido a su casa a tomar una merienda, un desayuno o uno de esos tés fríos que prepara tan deliciosos en los que no me viniera a casa con algo nuevo aprendido. Les diré que en su casa todo tiene su sello.

Me divierte que me cuente anécdotas, tiene muchas y muy curiosas, “sus golpes” son buenísimos.

Cuando Ximena ha terminado su mueble, cuadro o llamelen ” X” (de Ximena ), ha dejado un pedacito del alma de la persona a la que ha plasmado, (bien en personajes, casas, objetos, recuerdos….) en él.

Ella me dice que le gusta ” mi amistad”, ¡ vamos que soy una amiga muy cómoda !, si no me contesta al teléfono o me paso tiempo sin verla, no me molesto jamás, al contrario de otras personas que piensan que las tiene en el olvido. Nada más lejano, es una mujer muy ocupada, esposa, madre, abuela más dos encantadores perritos y su trabajo ocupan todo su tiempo .

Su hogar me encanta, en cierta ocasión en que fui a visitarla con mi amiga Paloma Gómez Borrero, ésta comentó que era la casa de una artista, de hecho guardo una bonita fotografía con las dos de aquel día.

Cuando expone no vende cuadros, pide a sus clientes y amigos los suyos prestados y así organiza el evento. Por cierto con un salero y una clase bárbara.

Canta, recita….es una cajita de sorpresas. Un día les copiaré en mi blog una poesía de La Chata que ella me recitó y luego me la regaló escrita, la conservo y leo con mucho cariño, amén de ser preciosa.

Tendría mucho que contarles sobre su persona, resultaría muy largo, pero para que conozcan su obra les dejo la dirección de su blog: “Ximena.pan” Tiene cuadros suyos encargados por todo el mundo, además de una hija que es tan artista como su madre, eso sí en otro estilo, pero el arte se hereda.

Si tuviera que definirla con una sola palabra yo diría de ella : ” Única”.

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Nadie puede negar el mérito de Carolina Otero, también llamada ” La Bella Otero ” o ” La Sirena de los suicidos “, pues a pesar de sus  orígenes llegó a ser una de las tres cortesanas más famosas del siglo XIX y principios del XX.

Agustina Otero Iglesias era hija de madre soltera y se cree que de un guapo mozo de Cordeira que se dedicaba a arreglar paraguas. Había nacido en Valga, provincia de Pontevera, un 4 de noviembre de 1868, era gallega aunque ella siempre se hizo pasar por andaluza  ya que era más exótico y además estaba de moda en el siglo XIX .

Su madre tuvo seis hijos y jamás se casó. Nació pobre de solemnidad, a los diez años sufrió una brutal violación que la dejó estéril y marcada de por vida. Pienso que Carolina (nombre que adoptó artisticamente, quizás porque nació un  día de San Carlos, y además sonaba mejor que el suyo propio), no quiso a nadie en su vida, se quería a sí misma, ya que de pequeña había sufrido la carencia del amor paterno-filial.

Triunfó en París y en el mundo entero, fue el capricho de reyes, de magnates y aristócratas. A ninguno amó y a todos les sacó verdaderas fortunas, ya que Carolina era fría y calculadora.

Por entonces tener una amante de lujo estaba muy bien visto, en la época de ” La Bella Otero” los reyes y los caballeros se paseaban con total impunidad con ellas del brazo por los lugares de moda, ya que era síntoma de opulencia.

Lo mismo sucedía con ellas, si eras amante de un hombre poderoso eras una cortesana, si no, eras sencillamente una puta. Las cosas han cambiado muy poco hoy en día. ¡El cinismo humano!, para mí merece más respeto la llamada puta que la cortesana, por lo menos la primera seguro que tiene mejores sentimientos.

Volviendo a Carolina o Nina, nombre por el cual se hacía llamar también, era una mujer apasionada de las joyas y el lujo y hasta ludópata con los años. Tuvo por amante a Alberto de Mónaco, a Eduardo VII de Inglaterra, al Kaiser Guillermo, al zar Nicolás II, (que por lo visto apestaba, era poco amigo del jabón según la Bella,  que tuvo que sufrir sus efluvios) y de Leopoldo de Bélgica, y además inició en las artes amorosas a Alfonso XIII de España. De todos sacó una buena tajada o botín , ustedes dirán como quieren llamarlo.

Su mote de ” Sirena de los suicidios “, le vino por la cantidad de hombres que se quitaron la vida por su culpa en el siglo XIX y principios del XX, tiempo en que la gente era muy teatral, y parecía que quedaba muy bien suicidarse por un ” quitame allí esas pajas “.

Pienso que Carolina, que se permitía la licencia de bailar danza española y no tenía ni pajolera idea, pero eso sí ¡ le echaba una cara !, la que ella tenía que era muy guapa y con muy buen cuerpo, en definitiva lo que importaba en aquellos tiempos para esta clase de ” artistas “, lo de menos era el baile sino que luciera su bella figura.

Llegó a tener un corsé cuajado de diamantes de enorme tamaño, el cual se mandó deshacer para que luego Cartier le hiciera un collar espectacular. Solía salir al escenario cubierta de alhajas, era uno de sus atractivos.

Sus amantes le regalaron mansiones, villas, un yate e incluso fue poseedora de joyas con historia como un collar de María Antonieta y otro de Eugenia de Montijo.

¿ Cuáles eran sus rivales en su vida artística ? Las dos más importantes fueron Emilienne D´Alencon y Liane de Pougy. Ésta última terminó sus días en un convento con el nombre de Sor Ana María de la Penitencia, una forma muy distinta a la que tendría Nina de acabar los suyos.

La Bella acabó mal, Y debido a su enfermedad se dedicó a gastar su inmensa fortuna en la ruleta, iba de casino en casino, Badem-Badem, Montecarlo, Aix-les Bains….el jugador siempre pierde y ella que había ganado un dineral llegando a ser una mujer muy  rica, terminó en la miseria.

Los últimos años de su vida los pasó en Niza, en el Hotel Novelty, sito en rue d´Anglaterre, tenía una pobre habitación con un hornillo de petróleo donde se cocinaba a diario, y todo su capital eran 650 francos mensuales que le ingresaba una persona anónima en un banco.

Allí en un humilde hotel la encontraron muerta un 10 de abril de 1965, tenía 96 años.

Una de las últimas personas que la vieron fue el tendero del colmado donde ella solía comprar, cuando se llevó para el almuerzo un civet de conejo y cocido, lo cual nos hace pensar que a pesar de su avanzada edad gozaba de buen apetito y estómago.

En su habitación se encontraros fotografias, cartas y 7.000.000 de francos en bonos rusos, regalo de un príncipe, que Carolina los perdió en la revolución Rusa de 1918 y en la actualidad no valían nada.

Como dato curioso diré que tuvo la precaución de pagarse su tumba, por supuesto antes de quedarse sin una perra, cosa rara el que una persona que había perdido una inmensa fortuna, se preocupara de tener un entierro de lujo.

Sus restos descansan en Niza en el cementerio del Este, es una zona que tiene muy buenas vistas en un sitio privilegiado.

Su epitafio es muy sencillo; ” C. OTERO “.

 

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