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Archive for 29 abril 2015

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La emperatriz María Luisa y su hijo

A Tere  Pere con afecto.

Una obsesión tenía el hombre más poderoso de Europa, tener un heredero. Napoleón Bonaparte había conseguido para Francia y para si mismo prácticamente todo lo que se había propuesto, menos una cosa ser padre. Josefina Beauharnais la guapa criolla de La Martinica francesa mujer a la que amaba y había hecho su esposa coronándola incluso emperatriz, no podía dárselos. Ella ya tenía dos de su anterior matrimonio con el vizconde de Beauharnais, ( celebrado cuando contaba tan solo 14 años ), Eugenio y Hortensia que llegó a ser reina de Holanda. Era seis años mayor que Napoleón, por mucho dolor que esto le produjese no tenía más remedio que repudiarla. El corso ansiaba entroncar con una poderosa dinastía europea, así ganaría en prestigio y poder aparte de validar su imperio, pensó en una Romanov, las negociaciones con el zar de Rusia no llegaron a buen puerto. Es por lo que llegó a un acuerdo con el emperador Francisco I para casarse con su hija predilecta María Luisa de Habsburgo Lorena, su madre era María Teresa de Nápoles y Sicilia, con lo que María Luisa era bisnieta de Carlos III de Borbón rey de España, antes había reinado en Nápoles. El matrimonio se celebra un 11 de marzo de 1810, se encarga una carroza dorada suntuosa para llevar la novia al altar, además de 33 carrozas más para el séquito, Napoleón estaba feliz con el enlace, ( una emperatriz austriaca, como la decapitada María Antonieta, ¡ que cosas ! ) no ocurría igual con su esposa, María Luisa había sido forzada a casarse. Un año más tarde Napoleón ve cumplido su sueño, nace su heredero el 20 de marzo de 1811, en el palacio de las Tullerías de París. La ciudad le regala una maravillosa cuna que se encuentra en la Cámara del tesoro del palacio de Holfburg en Viena. Confieso que cuando visité dicho museo fue lo que más me impresionó, ¡ tantas veces la había visto en fotos !. Ahora estaba delante mía y yo ahí con cara de entusiasmo observándola, esa maravilla que había acunado a uno de los personajes más desgraciados del siglo XIX, a mi modo de ver, El rey de Roma. 220px-Weltliche_Schatzkammer_Wien_(80)

Cuna del rey de Roma

Está hecha de plata con oro, lleva incrustaciones de nácar, forrada de terciopelo, y un baldaquino de tul y seda que sostienen unos ángeles, a los pies un águila, abejas también símbolo del Imperio Napoleónico a los lados. Fue construida por los orfebres franceses Prudthon, Thomire, Odiot y Roguier. En pleno siglo XXI nos parece mentira que a una criatura se le pueda acostar en un mueble así, es antihigiénico e incómodo, sin duda en el siglo XIX abundaba la miseria, muchos niños no tenía ni una pobre cuna de madera de pino, la ostentación y el lujo en determinadas clases sociales era inmoral y obscena a nuestros ojos. Al príncipe le imponen los nombres de Napoleón Fancisco José Carlos, su padre le concede el título de rey de Roma. Bonaparte es desterrado a la isla de Elba el 11 de abril de 1814 por la firma del tratado de Fontanebleau, en el cual el emperador abdica en su hijo Napoleón II y se convierte en el sucesor del Ducado de Parma. María Luisa le convence para no acompañarle, marchan a Viena junto a su padre mientras él permaneciera fuera de Francia, sin duda vio la manera de quitárselo de encima. Franz, que era como llamaban a su vástago nunca volvió a ver a su progenitor, Napoleón a su vez había tenido otro hijo con la condesa polaca María Waleswska. Una vez instalados madre e hijo en la Corte austriaca María Luisa se desentiende del niño que cuenta tan sólo tres años, de su educación se responsabiliza su abuelo Francisco I, el cual se la encarga al príncipe de Metternich, éste le malmete contra Francia y contra su padre, su hijo llegó a odiar todo lo relacionado con ambas cosas. Su abuelo le concede el título de duque de Reichstadt, nunca más volverían a llamarle rey de Roma, si le pusieron de mote ” el Aguilucho “, en referencia sin duda a el águila de Napolén. untitled

Napoleón Francisco Bonaparte y Habsburgo -Lorena

Poco se sabe de él, más que es un joven tímido y solitario, vive en el palacio de Schömbrunn en Viena y allí conoce a la archiduquesa Sofía de Baviera, se le atribuye la paternidad del emperador Maximiliano de México, segundo hijo de ella. No sería de extrañar a su marido Francisco Carlos de Austria le faltaba un hervor, es por lo que le sucede en el trono su hijo Francisco José I de Austria, esta señora era la famosa suegra y tía carnal de la emperatriz Elisabeht de Austria, a la que nunca llamaron Sisi más que cuando era pequeña, desde luego de joven y adulta jamás.

La emperatriz María Luisa sigue a lo suyo, al enviudar de Napoleón en 1821 se casa con el conde Von Neipperg ( su amante ), con el que tiene tres hijos, vuelve a quedarse viuda y contrae terceras nupcias con su chambelán el conde de Bombelles. Era duquesa de Parma con lo que gobernaba en este Ducado donde se trasladó a vivir, siendo una mujer culta que hablaba cuatro idiomas era respetada y apreciada por los parmesanos, Franz quedó en Viena. El pobre duque de Reichstadt muere de tuberculosis un 22 de julio de 1832 en Schömbrunn, ( he visto la habitación donde falleció es fría como la vida de este chico, estaban en el mismo palacio y sitio que las que ocupaba su padre como despacho ), su madre y la archiduquesa Sofía le acompañan en sus últimos momentos. Era el heredero del odiado corso que llegó a ser el amo de Europa. Su hijo también había elegido la carrera militar. Es enterrado solemnemente en la cripta de los Capuchinos de Viena, panteón de los Habsburgo. En 1944 durante la ocupación de Francia Hitler permite el traslado que había sido denegado por Austria varias veces a los franceses, seguramente para congraciarse con ellos. Desde el 12 de diciembre de ese mismo año sus restos descansan en los Inválidos junto a los de su padre. Pese a los sentimientos de Napoleón II llegó a ser  ” emperador de Francia “, título que nunca ejerció. https://youtu.be/AY1Nj-TZjxQ

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